De alguna forma volví a revivir la perdida, el sentimiento de no poder hacer nada, de solo llorar y querer que esto pase, que solo sea un sueño, abrir los ojos y ver todo bien.
Sentí como se me iba quebrando el alma al ver lo débil que estaba, que se caía y se quedaba en la misma posición en la que le dio la caída, sin mover las patitas, sin poder mantener la cabeza firme. Y termine sintiendo todo ese dolor al ver como vos te habías quedrado y tus lágrimas recorrían tu rostro.
Lo bueno es pensar que en estos días le dimos todo ese amor que él no conocía, y que se fue de nuestras manos en un hogar que le brindo todos esos mimos que pedía y que no pedía también. Te voy a extrañar chiquitito miedoso!
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