
Y en un juego de brisas, gasas, sedas y miradas… de besos, lámparas y llamaradas, la risa de dos se abre paso encendiendo el calor… Las manos se encuentran en una, los brazos se vuelven sólo dos; Y pasa el tiempo ganado, sin temor ni prisa, aguardando la mirada y el fuego que nos colme… Hurgando las señas del tiempo nuevo y las luces de la lejanía.... en abrazos colmados, sin temor a no mirar, recibiendo la más radiante luna y el sentir más apegado... porque hoy no hay nadie más entre velas... solo nosotros dos...
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